

Que un proyecto demande un listado complejo de interacciones no significa que la experiencia de usuario deba complicarse más de la cuenta. La usabilidad y la comodidad del usuario es imprescindible, sea cual sea el contexto.
En este proyecto tuvimos que lidiar con este reto. Por un lado ser capaces de crear una experiencia muy rica en interacciones y diferente a lo que se suele hacer en realidad virtual, pero al mismo tiempo, conseguir que el usuario supiera manejarse y se sintiera cómodo en todo momento. Para ello intentamos que los patrones de interacción fueran los mínimos posibles y disminuir por lo tanto la curva de aprendizaje. Por otro lado, intentamos que los mecanismos fueran naturales, espontáneos y lo más parecidos a la vida real para así lograr que fueran fáciles de adivinar.
Todo se hace con las manos, utilizando muy pocos botones, y en muchos casos los mecanismos se activan solos al detectar nuestra presencia. Eso produce que la experiencia se sienta dinámica y sorprendente sin exigirle al usuario un aprendizaje complejo para desenvolverse.