

El punto de partida fue crear un MarketSpace en Realidad Virtual. Un lugar en el que encontrarnos de tú a tú con un producto físico de diseño, y que pudiéramos explorarlo, verlo de cerca, explotarlo en diferentes piezas, verlo en diferentes colores, etc.
Al ser realidad virtual, decidimos hacerlo en formato standalone o portable para hacerlo más accesible. Esto supuso un reto técnico, pues al renderizarse en la propia gafa, sin un ordenador de por medio, nos exigía optimizar muchísimo la experiencia. Normalmente los proyectos hechos para este formato suelen huir del realismo y buscan lenguajes más estilizados para adaptarse a las limitaciones técnicas que tiene. Pero en este caso, la idea era ver el producto con el máximo realismo posible.
Esto nos exigió pelearnos para buscar un pipeline específico que explotase al máximo las posibilidades de este formato, centrando el 90% de los recursos en un solo objeto. Fue sorprendente descubrir hasta donde podíamos llegar teniendo en cuenta este condicionante.